
Las personas, como las Tierras,
No todas son para quedarse.
A muchas no irás,
Algunas son de paso,
Otras de estancia,
Y las menos son para volver
O para mudarse una temporada.
Pero las hay que sí son
para pertenecer por siempre.
Con ellas, compartes
Las memorias más tristes
Y las memorias más bellas.
En ellas, echas raíces
Y absorbes nutrientes,
Creces y das frutos
Que expandirán tus semillas.
Ahí fundes tus cimientos
Y de ahí extiendes tus cuerdas.
De ellas, herencia y legado,
Recibes y dejarás.
Si el destino te las entrega,
No vaciles en aceptarlas,
Lucharlas o redimirlas.
Eres tan suyo como tuyas
Y son tan libres como seas.
Allí son los lazos
De sangre, de lágrimas,
De sudor y de empatía añeja.
Allí siembras tus sueños
Y cosechas el futuro,
Allí donde vives
Aun cuando mueras.

